Reducir el desperdicio de comida, comprar solo lo esencial y optar por marcas propias son algunas de las 6 acciones a las que recurren los hogares mexicanos para no asfixiar su bolsillo ante el encarecimiento de los alimentos. En agosto de 2026, la canasta alimentaria para una persona costó 2,562.58 pesos en zonas urbanas, lo que implica que una familia de cuatro integrantes necesita 10,250 pesos al mes solo para comer. El aumento anual fue de 4.5%, por encima de la inflación general (3.3%), según el Inegi. El gasto en alimentos es muy sensible y tiende a generar cambios en los hábitos de consumo, principalmente entre menores ingresos que destinan 50% de sus recursos a la compra de comida. Las 6 acciones que aplican los hogares son: reducir el desperdicio de alimentos (40%), comprar solo lo esencial (28%), adquirir ingredientes de bajo costo (21%), llevar carne o cortes de menor costo (20%), comprar principalmente marcas blandas (19%) y adquirir menos cosas deseadas (19%). Estas acciones varían según el nivel de ingreso: en ingresos bajos la reducción de desperdicio llega al 45% y la compra de lo esencial al 38%; en ingresos medios, 44% y 36%; en ingresos altos, 38% y 22%. Cuatro de cada 10 familias tienen serias dificultades para sobrellevar su manutención, afectando a alrededor de 15 millones de hogares. La inflación actúa como un impuesto al consumo, lo que lleva a los hogares con menos recursos a ahorrar poco, mientras que los de mayores recursos pueden ahorrar más.