La llegada masiva en los últimos días de cerca de 60.000 migrantes procedentes de Marruecos al enclave español de Ceuta, en el norte de África, ha desencadenado una crisis migratoria y política para el Gobierno español.
Según Juan Jesús Vivas, presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, "unas 60.000 personas" entraron a la ciudad. También anunció la muerte de 34 en una "avalancha". La cifra representa el 70% de los cerca de 84.000 habitantes de este pequeño territorio de 18,5 km². Citando fuentes de la cúpula de la Guardia Civil, el periodista Ignacio Cembrero, especialista en política en el Magreb, el jueves "estaban entrando al ritmo de 200 (personas) al minuto".
El Gobierno español aseguró, por su parte, que la gran mayoría de ellas (unas 48.000) ya había regresado a Marruecos a última hora del viernes. Se trata de una cifra muy superior a la de mayo de 2021, cuando en muy pocos días llegaron unas 12.000 personas a Ceuta.
Sobre si Marruecos facilitó la entrada de migrantes, según Cembrero, desde el miércoles las fuerzas de seguridad marroquíes "están de brazos cruzados". "Para llegar al espigón que marca la frontera entre Ceuta y Marruecos hay barreras de policías y de fuerzas auxiliares que es evidente que les han dejado pasar", asegura.
Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla, recalca que se puede hablar de una situación en la que "miles de personas cruzan una frontera internacional de forma ilegal y ejercen presión sobre un vecino".
En unacomparecencia este viernes, el presidente español, Pedro Sánchez, habló de "violación y ataque a la integridad territorial".
Entre las posibles causas, los expertos mencionan la sentencia del Tribunal Supremo español del pasado 8 de julio, que dictaminó que las llamadas "devoluciones en caliente" no se aplican en el caso de las llegadas por mar. Sánchez dijo que las "mafias que trafican con seres humanos" habían hecho una "lectura interesada" de esa decisión.
Los analistas también apuntan que las crisis migratorias recurrentes y el supuesto laxismo de las fuerzas de seguridad marroquíes serían un arma de presión diplomática. Marruecos reivindica su soberanía sobre Ceuta y Melilla desde su independencia en 1956, pero España ha rechazado de plano cualquier negociación sobre las dos ciudades.
Varios países europeos reaccionaron con firmeza ante esta crisis. Italia anunció la suspensión temporal del tratado de Schengen con España, con el respaldo de Finlandia y Dinamarca. Francia anunció que multiplicaría por cinco el número de efectivos en la frontera franco-española. Portugal también anunció un refuerzo de los controles en sus fronteras.