En el mercado existen diversas alternativas de inversión que ofrecen la oportunidad de preservar el poder adquisitivo del dinero, generar ingresos pasivos o crear patrimonio, entre ellas están los Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces (Fibras), una opción que cada vez gana más terreno por lo accesible que son, la facilidad con la que operan y la “magia” que sucede en el octavo año del plan de inversión. Las Fibras te permiten ser copropietario de un portafolio de naves industriales, centros comerciales, hoteles, bodegas u oficinas ejecutivas con un presupuesto inicial de 500 pesos o menos y, con una estrategia bien definida, “vivir de tus rentas” en el largo plazo. EconoHábitat Fibras concentran 31 millones de metros cuadrados en México Mercados Fibras, listas para beneficiarse del auge manufacturero y de la IA: María Ariza Mercados Los fibras, gran oportunidad de inversión: BBVA A diferencia de lo que se piensa, con este esquema de inversión inmobiliaria no es necesario contar con un crédito hipotecario a 20 años ni acumular millones de pesos para comprar un departamento o un local comercial. Tampoco hace falta lidiar con cobros de renta atrasados, pagar el impuesto predial ni cotizar reparaciones de plomería o pintura. Propiedad inmobiliaria tradicional Vs. Fibras Concepto Inmueble físico tradicional Inversión en Fibras en la BMV Capital de entrada Enganche de miles o millones de pesos. Desde 500 pesos, a través de apps bursátiles. Diversificación Concentrada en una sola ubicación y un inquilino. Cientos de propiedades en 7 sectores distintos. Liquidez Baja (vender un inmueble toma meses o años). Alta (se compra o vende en segundos durante horario bursátil). Gestión operativa Cobro de rentas, vacancia, mantenimiento y predial. Administración 100% profesional e institucional. Rendimiento histórico Limitado al sector local y plusvalía sectorial. 100.14% de rendimiento acumulado a 5 años, mayor a lo que ofrece la Bolsa Mexicana de Valores o el S&P 500 de Wall Street. Puedes invertir en FIBRAs desde 200 pesos, de acuerdo con AMEFIBRA. El también autor del libro La mejor fibra: para una estrategia de ingresos pasivos, comenta que existen cuatro puntos base a la hora de invertir en Fibras. 1.- Estrategia. En el mundo de las inversiones existen tres formas de poner a trabajar el dinero: Preservación del valor. Es aquella en la que buscas que el poder adquisitivo del dinero no se pierda con la inflación. Aquí puedes apostar por renta fija, como Cetes, o apartados como los que ofrecen Nu, DiDi y Stori. Es funcional para el fondo de emergencia o el ahorro de las siguientes vacaciones. Crecimiento. Lo que buscas es multiplicar el dinero y generar patrimonio. Un ejemplo claro es la compra de acciones, con las cuales se puede ganar capital comprando barato y vendiendo caro. Ingresos pasivos. Es un esquema que te permite acumular activos y generar recursos mensuales a largo plazo, conocidos como rentas. Si bien puedes combinar las tres, sí debes tener claro que apostar por ingresos pasivos implica una planeación de largo plazo y que no es un esquema que dé millones de pesos en pocos años, comenta el especialista 2.- Capital. Para entrar a Fibras se requieren recursos, pero no una gran cantidad. Con 500 pesos o menos puedes empezar. Si tienes 200,000 pesos listos para invertir, el especialista sugiere que los distribuyas a largo de tiempo, para generar una mejor estrategia. Quizá 2,000 pesos al mes y el resto se invierte en renta fija para que no pierda su capacidad de compra y puedas retirar los 2,000 pesos que decidiste poner en fibra. “En este esquema se requiere dinero constante, pero a largo plazo. La Fibra es una carrera de años, que vas construyendo con tu money y tus rentas. Siempre digo que es mejor paso que aguante a trote que canse ”, comenta Ortiz de Montellano. 3.- Constancia. Es una palabra clave en el mundo de las Fibras. Si no se cumple la regla del pago mensual, se rompe el equilibrio y las rentas futuras serán menores que las esperadas. 4.- Paciencia. Las Fibras son una carrera de largo plazo, no es de uno, dos, tres o cuatro años. Entre más tiempo pase, mejores serán los resultados. Cuando se empiezan a ver, el incentivo crece de manera importante.